Aprender a decir que No. Cómo poner límites.
La importancia de saber decir que no.
¿Por qué nos cuesta decir que No algunas veces?
Algunos aspectos cognitivos que influyen:
¿Cómo podemos decir que No, o poner límites, de buenas maneras?
Analizando aspectos cognitivos:
Estrategias de comunicación para decir que NO:
Estrategias:
Decir que No, a pesar de las insistencias:
Si, todo esto está muy bien.. ¡pero este tipo de respuestas no me salen!
¿Cómo puedo aprender y practicar estas técnicas?
Una guía para reescribir situaciones podría ser llevar un registro como el que os sugiero en el siguiente cuadro:
Descripción del acontecimiento/ situación en la que me costó decir que NO (¿qué pasó? ¿dónde? ¿con quién?) Conducta ante la situación. Respuesta. (¿qué hice? ¿qué dije? ) Sensaciones y emociones asociadas a esa situación. Ideas y pensamientos. (sensaciones físicas, emociones y qué me dije a mi mismo) ¿Cómo podría reescribir la situación de manera asertiva y más relajada, desde el control y la serenidad? Cómo habría dicho las cosas? (Escribe textualmente cómo lo habrías dicho) ¿Qué técnica utilizaría? ¿Cómo me gustaría haber actuado? ¿Cómo me gustaría haberme sentido/pensado ante esa situación? Ejemplo: En el trabajo, mi compañera nueva me dijo ¿te importa que te coja prestado el móvil un momento para hacer una llamada? el mío está sin batería, y necesito llamar a casa un momento. Le dije que sí, que podía usarlo, pero de mala gana. No tengo confianza con esta persona, me parece que se tomó demasiadas libertades al pedirme mi móvil personal sin conocerme, la verdad es que no quería dejárselo, pero temía que pensase que soy una mala persona o una antipática si le digo que no. Me hubiera gustado reaccionar de forma relajada o incluso con sentido del humor. Creo que podría haber usado la asertividad empática:“Vaya, creo que tengo un cargador en el bolso, en lugar de dejarte mi móvil puedo prestarte el cargador ¿te parece?”
“Qué garrón, a mí también me suele pasar el quedarme sin batería, no te lo tomes a mal, no es nada personal, pero no me gusta prestar el móvil (sonriendo), soy un poco tiquismiquis con mis cosas personales (decirlo de forma simpática o riendo). Pero puedes llamar desde el fijo de la oficina no creo que haya problema, o preguntar si alguien tiene un cargador, a lo mejor meganito tiene..”
(Puedes practicar estas repuestas en voz alta y frente a un espejo)
“Vaya, creo que tengo un cargador en el bolso, en lugar de dejarte mi móvil puedo prestarte el cargador ¿te parece?”
“Qué garrón, a mí también me suele pasar el quedarme sin batería, no te lo tomes a mal, no es nada personal, pero no me gusta prestar el móvil (sonriendo), soy un poco tiquismiquis con mis cosas personales (decirlo de forma simpática o riendo). Pero puedes llamar desde el fijo de la oficina no creo que haya problema, o preguntar si alguien tiene un cargador, a lo mejor meganito tiene..”
(Puedes practicar estas repuestas en voz alta y frente a un espejo)
En este ejercicio es importante visualizar la opción asertiva con todo el detalle posible, pensar en cómo lo diríamos, con qué tono de voz, etc. Cuantas más veces visualicemos posibles respuestas asertivas y diferentes formas de decir que no, más fácil será poder ponerlo en práctica en situaciones reales cuando se presenten. Así que reescribe el máximo número de situaciones posibles. Puede que en un principio te cueste, es normal, pero a medida que uno va practicando nuevos patrones de respuestas poco a poco es más fácil ponerlos en marcha.
Si conoces a otras personas que suelan decir que No de forma diplomática puedes inspirarte en ellos: ¿Cómo lo diría esta persona?
La trampa del Sí cuando quieres decir No
Decir sí, incluso cuando quieres decir no, tiene muchas ventajas. Te sentirás buena persona, sentirás que eres importante para otro, sentirás que te aprecian, que te necesitan, te darán las gracias, serán amables contigo, te pondrán en un lugar especial, te valorarán, hablarán bien de ti, incluso sentirás que eres mejor persona y que así no haces daño a nadie, ni los decepcionas, tal vez incluso creas que les evitas frustraciones… y eso gusta, en realidad nos gusta a todos. Pero no olvides que realmente querías decir No y eso también tiene un precio. Cuando das por encima de lo que puedes y quieres tu autoestima se va vaciando, ese es el precio.
Cuando no eres coherente contigo mismo:
- Te sentirás mal contigo: Decepcionado, frustrado… Es una carga demasiado grande para llevar encima cada día.
- Te sentirás mal con los demás: A los que percibirás como egoístas, que no te tienen en cuenta, que te hacen sentir culpable, que son abusones o agobiantemente dependientes de ti.
Pero, realmente, ¿por qué actuamos así?. Es más bonito pensar que porque soy generoso y me desvivo por los demás. En realidad, cuando decidimos vivir la vida como nos dicen los demás, el motivo no suele ser tan altruista como nos gusta pensar. El motivo real es porque tenemos miedo a afrontar la vida y las relaciones con los demás por nosotros mismos, a afrontar las consecuencias de nuestras decisiones y conversaciones.
Ayudar a los demás, ser responsable, ser trabajador… no tiene nada que ver con ser lo que otros quieren o esperan de ti. Eso no es ser “buena gente”, eso es quererte y respetarte poco. Lejos de valores como la ayuda o el altruismo, decir Sí cuando quieres decir No se debe a dificultades en nuestras habilidades para comunicarnos y relacionarnos con los demás… y con nosotros mismos.
Decir No a cualquier precio
Hay muchas formas de decir No. Decir No, no es soltarlo de cualquier forma, no es ir tirando piedras con tus palabras, no es explotar, no es “ya no puedo más”, no es “sólo voy a pensar en mí”, no es ir dejando tirados a los demás, no es “yo primero y el que venga detrás que arree”, no es convertirte en un egoísta insolidario… no es nada de eso. Huyo de las personas que se llaman a sí mismas sinceras porque dicen lo que piensan pero en realidad “no dejan títere con cabeza”, eso no es ser sincero, eso es ser desagradable.
Decir No es un derecho y es tu libertad. El derecho y la libertad de comportarte de modo acorde y coherente con tu forma de sentir y de pensar, respetarte, valorarte, apreciarte, y tratar del mismo modo a los demás, con respeto, con aprecio, dándoles valor y proporcionándoles ayuda cuando sea necesario.
Eres libre de decir Sí o No
Cuando alguien nos pide algo, recuerda que es libre de pedirte y tú de decirle Sí o No. Si decides ser coherente contigo mismo (hacer lo que sientes y piensas) la ganancia será estar en paz contigo mismo y establecer relaciones más sanas y positivas con los demás.
A menudo caemos en decir No cuando ya no podemos más y de pronto soltamos un No como una bomba. Esos Noes agresivos cierran más puertas de las que te abrirán.Cuando te hablo de decir No, no me refiero a que digas No y ya está, como te salga en ese momento, eso raras veces suele ser la mejor respuesta. Te digo que lo pienses, que lo reflexiones, que lo prepares, que lo entrenes. Qué pienses y decididas cómo puedes ayudar o colaborar con los demás sintiéndote libre para elegir cuando Sí y cuando No, hasta donde Sí y hasta donde No, a quien Sí y a quien No, de qué forma Sí y de qué forma No… , es decir, qué elijas. Elegir nos hace libres.
Es conveniente que valores en qué medida quieres y puedes hacer algo y que cuides la forma en la que das respuesta a los demás, que trates de expresarlo de forma asertiva:
- Si quieres y puedes: Di que sí y acuerda cómo, cuándo y hasta dónde podrías hacerlo.
- Si quieres pero no puedes: Indícale que te encantaría pero que no puedes y explica los motivos por los cuales en este momento te es imposible. Si conoces alguna otra persona u otra forma de ayudarle en la que no tengas que ser tú quien se ocupe de hacerlo, coméntaselo.
- Si no quieres pero puedes:
- Si la persona no puede hacerlo por si mismo y necesita una ayuda real. Deberías de repensar tu no quiero y empatizar un poquito más.
- Si la persona no necesita una ayuda real (aunque esa persona sí lo crea) y consideras que puede hacerlo sólo o con otra persona sin dificultad. Di No y duerme tranquilamente. No estás obligado a hacer nada que no quieras hacer. A veces, la mejor ayuda es dejar que las personas se responsabilicen de su propia vida sin depender innecesariamente de los demás.
- Si te sientes culpable si no lo haces. Culpabilidad y deseo de ayudar son cosas diferentes. Aprender a decir No te hará más libre y las personas que te quieren respetarán tu decisión. Aquí el problema está más en ti que en ellos, en tu necesidad de aprobación y de afecto por parte de los demás.
- Si te sientes chantajeado u obligado emocionalmente. En este punto quizás, si lo has intentado por ti mismo y no te da buen resultado, te recomendaría que pidieras ayuda psicológica profesional para aprender a afrontar este tipo de situaciones de forma más adecuada.
- Si no quieres y no puedes: Ante la imposibilidad de hacer algo, decir No suele ser más fácil. Expón tu situación y el motivo por el que no puedes hacerlo, para que lo conozcan y comprendan.
Recuerda, tanto en la amistad, como en la familia, como en el trabajo, como en el amor… sólo siendo coherente contigo mismo puedes sentirte bien.
En tu honestidad, sinceridad, aprecio, amabilidad y deseo real de ayudar, de compartir y trabajar con y por los demás, reside tu capacidad para decir Sí o No a ti mismo y a los demás.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario